22 abril 2005

Ratzinger dixit

Sidney Blumenthal, un antiguo asesor de Clinton, acusa a Ratzinger de dar el empujón definitivo para la victoria de Bush en las elecciones del año pasado. Es un artículo muy partidista, pero tiene algo de razón. Se basa en este memorando que envió Ratzinger, como Prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe, al cardenal de Washington. Kerry, católico practicante, se oponía públicamente a penalizar el aborto, a la vez que hacía gala de su fe. Ratzinger dice:

“En el caso de una ley intrínsecamente injusta, como una ley que permite el aborto o a eutanasia, nunca es lícito por tanto obedecerla, o ‘participar en una campaña de propaganda a favor de tal ley o votar por ella’” (n. 73). Los cristianos tienen “una grave obligación de conciencia de no cooperar formalmente en prácticas que, aún permitidas por la legislación civil, son contrarias a la ley de Dios. En efecto, desde el punto de vista moral, nunca es lícito cooperar formalmente con el mal […] Tal cooperación nunca puede ser justificada invocando el respeto a la libertad de otros o apelando al hecho de que la ley civil lo permite o lo requiere” (n. 74).


No todos los asuntos morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia. Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión. Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena capital. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia.


Un católico sería culpable de cooperación formal en el mal, y tan indigno para presentarse a la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara a favor de un candidato precisamente por la postura permisiva del candidato respecto del aborto y/o la eutanasia. Cuando un católico no comparte la posición a favor del aborto o la eutanasia de un candidato por otras razones, esto es considerado una cooperación material remota, la cual puede ser permitida ante la presencia de razones proporcionales.

Los obispos de EEUU adoptaron finalmente una postura oficial mucho más suave. El memorando se hizo público poco después, en Julio de 2004, mediante una filtración a L'Expresso. Se creó un pequeño escándalo en los medios sobre si a Kerry se le negaría la comunión. Es posible que esa discusión, que también se reabrió en el seno del catolicismo, tuviera un efecto en el voto católico a Bush que pasó de un 46% en 2000 a un 52% en 2004.

La cuestión es si ahora que tiene las llaves de San Pedro se dedicará a apretarles las clavijas a los políticos católicos.