26 abril 2005

19-J: Las consecuencias

Con las elecciones gallegas a dos hojas de calendario es un buen momento para considerar lo que está en juego. La derecha espera que Galicia, en palabras de Fraga, sea su Covadonga. El PSOE, por su parte, confía en seguir explotando el efecto Zapatero. Parece claro que el PP ganará en votos, el PSOE quedará segundo y el BNG cerrará la lista. Los planes de batalla también están ya decididos. El PSOE jugará al voto útil. Teniendo en cuenta que Galicia recibe más de lo que contribuye, siempre es bueno llevarse bien con los de arriba. El PP utilizó esa misma estrategia en las últimas elecciones autonómicas y, particularmente, en las generales. Ahora tendrá que cambiar de táctica. El plan es levantar a las masas, convencer a la gente de que hay que dar un puñetazo en la mesa para que te escuchen. Pero a lo que íbamos: las consecuencias. Para empezar consideremos lo que está en juego al nivel del Estado. Digamos que gana el PP. Durante uno o dos meses les subirá el ánimo a los suyos, particularmente teniendo en cuenta que, ahora mismo, las encuestas no son muy optimistas. La Xunta, con su control de los medios de comunicación regionales, les asegurará además unos votos que les van a hacer mucha falta en las próximas generales. El PSOE, mientras tanto, podrá consolarse con la idea de que ha subido en votos y escaños a costa del Bloque. Además podrá seguir utilizando las salidas de tono de Fraga para movilizar a la izquierda y avergonzar a parte de la derecha.
Mucho más interesante, y a día de hoy más probable, es que el PP no revalide la absoluta. El liderazgo de Rajoy dentro del partido se tambalearía con una nueva derrota, esta vez en campo propio. A pesar de ello es difícil de creer que, como dicen por aquí, vayan a cambiar de caballo en medio del río. Es probable que, internamente, le echen parte de la culpa a Fraga y aprovechen la derrota impulsar una renovación del partido, que quizás no se limite a Galicia. Simultáneamente la coalición del PSOE con otro partido nacionalista radical les daría munición renovada para atacar al gobierno por desmembrar de la Patria. La prensa de derechas nos descubrirá el lado más salvaje del nacionalismo gallego. Cuando se produzcan incidentes, en plan manifestaciones antiespañolas o similares, estos serán portada en Madrid y los grupos radicales, que los hay, se darán cuenta de su nuevo poder. Es posible que Quintana o Paco Rodriguez se transformen en los Carod del momento. No va a ser, en cualquier caso, una coalición fácil. Una parte del BNG cree que el PSOE no es mucho mejor que el PP y, aunque el partido entrará en el gobierno, antes o después tratarán de marcar las diferencias con declaraciones altisonantes. Seguramente se establezca una comisión para la renovación del Estatuto en el parlamento gallego. Se producirán también tensiones en el PSOE regional, una parte del cual (Paco Vazquez el primero) no le tiene ningún cariño a los nacionalistas, y es posible incluso que el PP se ofrezca a echarle una mano a Touriño en el parlamento, para evitar el chantaje de los radicales. Simultáneamente todo el mundo tendrá un ojo puesto en lo que este pasando en Cataluña y el País Vasco. Y con esto se apaga la bola de cristal por hoy.